viernes, 31 de julio de 2026

¡Oh, pelirroja mía!

 ¡Oh, pelirroja mía! 

Lo bello a veces es doloroso pero, ¿cuánto nos perderíamos por no intentarlo? ¿Es acaso un crimen luchar por lo más bello que has visto en tu vida? 

En mi caso, jamás dejaré de luchar, de honrar a mi corazón, tan amante del amor como de mi mujer: hermosa, pelirroja y tenaz. Será que llevo sangrando toda la vida para que ella pueda teñir su melena. Si es así, sangraré de por vida para que pueda seguir haciéndolo. 

Si no, ¿qué significado tendría el amor si no fuera darlo todo por una persona, por tu persona? Porque todos tenemos a esa persona ahí fuera, en el mundo. Quizá crees que es de otro país, de otra religión; quizá vive en la calle contigua a la tuya. 

Quizá crees que tiene los ojos de otro color y te equivocas. Yo creía que miraría al cielo y, sin embargo, estoy embriagado de café a cada rato. Con orgullo pienso en todos mis errores, porque fueron ellos los que me llevaron hasta ella, incluso en el momento inadecuado, para que el universo encontrara el instante en el que nos fundiríamos para siempre. 

Amaré una y otra vez si, al despertar, la tengo a mi lado, durmiendo con sus rizos rozando sus hombros, con su cara de ángel. Un pequeño ángel que me regaló el cielo y al que jamás traicionaré ni dejaré caer.

Como comentaba, ¿qué es el amor sino lo más importante de la vida? ¿La razón de ser? 

¡Oh! ¿Cuánta bondad me habrá dado el amor, Señor? ¿Cuántas veces moriría por amor? Mil y una, si hiciera falta, y siempre sumaría una ocasión más, por si acaso mi querida peligrara. 

Fiel creyente en el amor desde pequeño, y hasta anciano lo seguiré siendo, porque mi alma solo morirá cuando ella ya no esté, aunque yo siga de cuerpo presente. 

¡Oh, pelirroja mía! No sabes cuántas veces te soñé; no sabes cuántas veces te vi en mis mejores presagios o en mis mejores sueños. Gracias a la vida por dar tantas vueltas y hacernos coincidir de nuevo. 

José Manuel Bernal López

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